El 2 de abril del 2025 será recordado como el inicio de una nueva era a nivel mundial. Ningún país permanecerá indiferente al anuncio de nuevos aranceles, realizado por el Presidente Trump. Algunos buscarán soluciones negociadas para evitar disrupciones en los flujos de intercambios de bienes y servicios, otros iniciarán una nueva guerra comercial, eso aún está por verse. Lo que muy probablemente suceda es que habrá nuevos reacomodamientos y alianzas entre los países en términos de relaciones económicas, comerciales y hasta geopolíticas.
¿Qué rol ocupará China? Probablemente potencie su posicionamiento como un contrapeso de poder a EEUU, usando al comercio como un factor para atraer nuevos aliados en los reacomodamientos globales.
¿Qué postura tomará el MERCOSUR? No se sabe aún, pero todo indica que el contexto actual acelerará los planteos argentinos de negociar un acuerdo comercial con EEUU para evitar nuevos aranceles. En el presente informe analizamos los principales anuncios del Presidente Trump y algunas de las posibles implicancias para la Argentina.
A- Principales medidas adoptadas por EEUU
El anuncio de los nuevos aranceles generalizados a las importaciones por parte del Presidente Trump del 2 de abril puede ser catalogado de diferentes formas, menos de inesperado. Durante toda su campaña electoral y en las primeras medidas de gobierno se expuso claramente cómo se utilizaría la política comercial de los EEUU, tanto para el logro de objetivos domésticos como en el campo de la geopolítica mundial.
El 20 de enero Trump adoptó el Memorando Presidencial “Política Comercial Primero América” a través del cual encomendó a su administración a investigar las causas del persistente déficit comercial de EEUU, incluyendo las implicancias económicas y a la seguridad nacional. Días después, el 13 de febrero adoptó el Memorando “Aranceles y comercio recíproco” a través del cual anticipó que EEUU estaba sufriendo de condiciones inequitativas en el comercio internacional, que esto afectaba el empleo y la seguridad de los EEUU y que por eso elevaría sus aranceles al mismo nivel que le aplican sus socios comerciales a sus exportaciones.
En términos generales, la suba de aranceles está mostrando 5 grandes drivers: (i) frenar el ingreso de fentanilo y la inmigración ilegal, (ii) restablecer la equidad en el comercio mundial, (iii) mejorar los ingresos fiscales para poder reducir impuestos internos, (iv) atraer empresas para que vuelvan a producir en territorio de los EEUU y (v) recuperar el liderazgo en la agenda geopolítica global.
Desde ya que estos ejes no pueden ser analizados de forma desconectada entre sí, existen claros vasos comunicantes entre ellos.
A continuación, intentaremos realizar algunas reflexiones sobre los mismos y proyectar posibles escenarios para la Argentina. Con respecto al primer eje (drogas / inmigración), los principales destinatarios fueron México, Canadá y China. Casualidad o no, esos 3 países explican casi el 45% de las importaciones de EEUU desde el mundo. Medidas como el 20% de sobretasa a todos los productos chinos, el 25% adicional a los productos importados desde México y Canadá por fuera del T-MEC y el 10% a la energía de origen canadiense, son un claro ejemplo de que de los objetivos de seguridad interior y comerciales se mezclan.
Con respecto al segundo eje, es cierto que EEUU es el principal importador mundial de bienes, que es el país con mayor déficit comercial (superior a USD 1,1 billones anuales) y que muchas veces enfrenta aranceles de importación superiores a los que aplica, inclusive de países que considera “amigos”.
La “disparidad” en las condiciones de comercio fue relevada en el informe sobre barreras al comercio que enfrenta EEUU, publicado por el USTR el 2 de abril, en el cual se identifican las medidas comerciales restrictivas que debe enfrentar EEUU al ingresar en más de 60 países, incluyendo a la Argentina. En nuestro caso, plantea reclamos que van desde el elevado derecho de importación aplicado (el cual es cuatro veces superior al de EEUU), la tasa estadística que se cobra a las importaciones, los elevados impuestos internos, las reglas en materia de importación de ganado en pie / BSE y las regulaciones inadecuadas en materia de propiedad intelectual, entre otros temas.
En estos últimos días, se fueron adoptando algunas medidas globales, como el arancel del 25% en autos y autopartes y el 25% sobre el acero y aluminio, las cuales si bien se aplican a todos los países, los principales afectados son México, Canadá y China.
Finalmente, el 2 de abril el Presidente Trump dio precisiones sobre su política de “reciprocidad arancelaria” anticipada el 13 de febrero y que tanta incertidumbre generó a nivel global.
Según la Orden Ejecutiva publicada:
• Se impone un derecho adicional a todas las importaciones de todos los socios comerciales (salvo disposición en contrario) que comenzará en 10% y aumentará progresivamente dependiendo del nivel de desequilibrio arancelario y comercial que enfrente EEUU con cada país. Estos aranceles son adicionales a los que ya se están cobrando bajo cualquier concepto (incluyendo sanciones comerciales como los derechos antidumping o compensatorios). Algunos de los aranceles adicionales más elevados son: Vietnam 46%, Bangladesh 37%, Tailandia 36%, Indonesia 32%, Suiza 31% y la UE 20%. Argentina, igual que sus socios del MERCOSUR, solo tendrán el arancel adicional de base del 10%.
• Con esta suba, analistas estiman que el arancel promedio de EEUU ascendería a 29%, superior al arancel Smooth-Hawley que aplicó en 1930 para salir de la Gran Depresión de 1929.
• Estos derechos adicionales se aplicarán hasta el momento en que determine que las condiciones subyacentes descritas anteriormente se satisfacen, resuelven o mitigan. Es más, algunas sobretasas comenzarán a regir el 5 de abril (las de 10%), y las otras el 9 de abril, lo que nuevamente deja abierta la posibilidad de negociar otras soluciones.
• Los productos mexicanos y canadienses que, conforme a las reglas del T MEC, pueden ser considerados como “originarios” de dichos países, están exentos de la sobretasa del 10%.
Está claro que esta medida despertará una fuerte serie de represalias, de escala difícil de imaginar. Líderes de la UE, Noruega, Italia, Taiwán, China, Canadá y Brasil, entre otros, ya han expresado su rechazo a las políticas de los EEUU y su decisión de adoptar retalaciones. Otros, como India o Japón, expresaron su apertura a negociar acuerdos comerciales. Además, es importante recordar que tanto China como Canadá iniciaron disputas en el marco de la OMC, alegando que los EEUU violan normas fundamentales de dicha organización, incluyendo la de no superar los niveles arancelarios consolidados (art. II del GATT) y no discriminación (art. I del GATT).
Con respecto al tercer eje (impositivo), en principio resulta claro que una suba de derechos de importación mejoraría la recaudación fiscal de los EEUU (con un déficit superior al 6% del PIB). Por otra parte, también es cierto que los analistas coinciden que esta suba de aranceles incrementará la inflación y ya hay temores de recesión, lo cual tendría un impacto negativo en las cuentas fiscales. }
Goldman Sachs acaba de elevar al 35% la probabilidad de que EEUU entre en recesión en 2025, basado en la política comercial. JPM informó a sus clientes que esperará el anuncio de las retaliaciones a EEUU antes de evaluar el impacto de la política arancelaria en el crecimiento de la economía norteamericana. Ken Rogoff, ex economista jefe del FMI, habló de “una bomba nuclear sobre el sistema comercial global” y dijo que, tras este giro proteccionista, la posibilidad de que EEUU entre en recesión es del 50%.
Por el momento, EEUU ya ha dado algunas señales de cómo quiere reenfocar los recursos fiscales, adoptando un programa de pagos directos a productores agrícolas por un valor de US$ 10.000 millones.
Con respecto al cuarto eje (relocalización de las empresas) Trump fue claro: si quieren evitar los aranceles, produzcan en EEUU. Si bien estamos frente al principal mercado del mundo (24% del PIB global, con un ingreso per cápita de US$ 82.000 anuales) también parece razonable especular con que la migración de empresas a EEUU no podrá fácilmente romper con décadas de globalización económica. Más del 95% de los dispositivos de Apple se producen en China, la mayoría de las fábricas de Nike están situadas en Asia y Tesla produce no solo en EEUU sino también en Shanghái, Países Bajos, Alemania y, de hecho, tiene proyectada una nueva planta en México. Desandar este proceso, no parece una tarea sencilla y, mucho menos, beneficiosa para el consumidor norteamericano, que verán afectado su poder adquisitivo a través de más inflación.
En relación con el quinto eje, Trump fue claro que EEUU ha perdido espacio en la carrera geopolítica en manos de China y quiere recuperar el terreno perdido. Planteos como que Canadá se sume a ser el Estado #51 de EEUU, que el Golfo de México sea rebautizado, que EEUU tome el control sobre Groenlandia, Gaza o el canal de Panamá, son algunas muestras de un EEUU que quiere marcar el territorio con firmeza. Para ello, la política comercial está siendo funcional. Los aranceles adicionales de 25% a los países que compren petróleo o gas a Venezuela, la amenaza de aplicar aranceles del 25-50% al petróleo ruso si ese país no tiene una actitud más constructiva en las negociaciones de paz con Ucrania o la amenaza de aplicar nuevos aranceles a Irán por su plan nuclear, son un ejemplo de cómo se utiliza la política comercial con fines geopolíticos.
B.- Situación de la agroindustria argentina
No es la primera vez que existen tensiones y hasta guerras comerciales en los últimos años. Sin embargo, hasta ayer habían sido medidas puntuales contra un país (por ejemplo, las medidas adoptadas por EEUU contra China) o sobre un sector (por ejemplo, las medidas que limitaban el comercio de acero, aluminio o vehículos eléctricos). En esta ocasión estamos frente a una situación diferente, EEUU adoptó una medida transversal a todos los productos de todos los orígenes. Si bien esta situación inédita hace difícil anticipar las consecuencias (en general y en particular para nuestro sector agroindustrial), a continuación acompañamos algunas reflexiones iniciales.
1.- La mayoría de los analistas coinciden que, con el anuncio del 2 de Abril, se abre una nueva era. Ningún país será indiferente al anuncio de Trump. Algunos utilizarán el mismo como motor para generar un acercamiento a EEUU y negociar nuevas condiciones de comercio. Otros iniciarán una escalada de retaliaciones difíciles de proyectar y cuantificar. Lo que sí está claro es que, en el corto plazo, esta situación no solo implicará cambios en los flujos de comercio sino que probablemente genere nuevas alianzas y reacomodamientos geopolíticos, donde China seguramente ocupará un rol central.
2.- Se espera que las medidas de EEUU y las contramedidas que apliquen otros países generen desvíos de comercio en, al menos, cuatro planos diferentes.
• Lo primero a esperar es que se incentive la producción doméstica en EEUU, reduciendo importaciones que son menos competitivas con el nuevo arancel adicional.
• Se debería esperar que aquellos países que queden fuera del mercado de EEUU por estos nuevos aranceles busquen aumentar su presencia en otros países, generando mayor competencia contra nuestros productos en dichos mercados.
• Aquellos países que logren un acuerdo con EEUU tendrán mejores condiciones de ingreso que Argentina, al menos hasta que nuestro país logre algún tipo de entendimiento con EEUU que implique rebaja de aranceles.
• Finalmente, los productos de EEUU que no puedan ingresar a aquellos países que le apliquen sanciones comerciales también buscarán nuevos mercados, probablemente a precios muy competitivos, lo cual también podría impactar nuestra inserción en los mismos.
3.- El sector agroindustrial no parece estar en el centro de la escena. Cuando uno analiza los sectores específicos donde Trump ha adoptado (o pretende adoptar) medidas puntuales, vemos al acero, aluminio, automotriz, medicamentos, cobre y semiconductores. Sin embargo, la medida general adoptada el 2 de abril se aplica igualmente al sector agroindustrial.
4.- Más allá de beneficios puntuales que puedan surgir para la Argentina a partir de este proceso (ya sea en el mercado de EEUU o de otros países), en general estas escaladas proteccionistas no suelen ser situaciones positivas, al menos en el corto plazo. Normalmente suelen generar inestabilidad, incertidumbre, caída de los ingresos, menor demanda de productos, mayor competencia en mercados disponibles y, por ende, afectación de los flujos de comercio y de los precios de los productos agroindustriales.
5.– Argentina no es claramente el principal foco de preocupación de EEUU. Más allá de la situación particular de 2024 (año en el cual por primera vez tuvimos un superávit comercial en los intercambios con EEUU) nuestro historial muestra un
gran déficit con EEUU. Además, dentro del ranking de importadores de EEUU, Argentina ha venido ocupando lugares secundarios, alrededor del puesto 45. Por ello, “solo” se nos aplica el arancel de base del 10%.
6.- Las exportaciones de productos agroindustriales argentinos a EEUU es de un promedio anual de US$ 2.100 millones. Si bien este valor es importante, se relativiza si tenemos en cuenta que somos el 24° abastecedor de esta clase de productos en el mercado de EEUU, dando cuenta de sólo el 0,8% del total importado.